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ANSIEDAD

¿QUE ES LA ANSIEDAD?

La ansiedad es definida como el estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, intensa excitación y una extrema inseguridad. Es un mecanismo de supervivencia ante situaciones que el cerebro percibe como peligrosas. Las sensaciones corporales, como opresión en el pecho, son reacciones normales del cuerpo y no son perjudiciales en sí mismas. Un mecanismo que está preparado para “salvarnos” del peligro no puede al mismo tiempo ocasionarnos algún daño.

La ansiedad tiene un componente emocional que se presenta en el sujeto ante situaciones que interpreta como amenazantes, aunque en realidad no se puedan valorar como tales. Esta manera de reaccionar de forma no adaptativa hace que la ansiedad sea nociva porque es excesiva y recurrente. Nos sucede, entre otras ocasiones, cuando situaciones de nuestra vida, trabajo, familia, etc. nos causan un estado en el que pensamos que no podemos con todo, que las circunstancias nos superan.

El nivel de ansiedad que podemos soportar sin pagar el precio de los efectos colaterales que produce es más reducido de lo que nuestra cultura admite, ya que está basada en la productividad y la competencia. Llegamos a pensar que podemos angustiarnos y sufrir ansiedad sin resentirnos. Al ignorar nuestra limitación en este ámbito y forzarnos a aguantar, ignoramos las señales que nuestro cuerpo nos envía para mostrar nuestro malestar, como mareos, problemas con el sueño, ataques de pánico, temblores, entre otros.

En los casos en los que la ansiedad no se reduce y se mantiene en el tiempo podemos llegar a desarrollar otros trastornos psicológicos asociados.

A continuación veremos algunos de los principales síntomas de ansiedad para reconocerla. No todos se cumplen siempre, pero si detectamos que sufrimos muchos de ellos sería recomendable plantearse acudir a nuestros especialistas (www.mentalsalud.cl): Síntomas emocionales: temor, miedo, irritabilidad, cambios de humor, conductas de evitación.

Síntomas cognitivos: anticipación del peligro, dificultades de concentración, sensación de desorganización.

Síntomas fisiológicos: dolor de cabeza, sequedad de boca, sudoración excesiva, hiperactividad, paralización motora, torpeza, temblores, tartamudeo u otros problemas en la expresión verbal, síntomas cardiovasculares como palpitaciones o pulso rápido, síntomas respiratorios como sofoco, ahogo o compresión torácica, síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos, diarrea o molestias digestivas, síntomas genitourinarios como micciones frecuentes, eyaculación precoz, falta de excitación o deseo.

¿Qué hacer para disminuir o terminar con la ansiedad? En los casos en los que la ansiedad no se reduce y se mantiene en el tiempo, si no trabajamos con ella podemos llegar a desarrollar otros trastornos psicológicos asociados, como fobias (agorafobia, fobia social, etc.), trastornos alimentarios, adicciones, trastornos del control de impulsos, etc. Todos ellos tienen un tratamiento más complejo y que podemos evitarnos si abordamos la situación antes de llegar a este punto. Por ello podemos tomar una serie de medidas para prevenir la ansiedad o reducirla. A la hora de rebajar nuestros niveles de ansiedad podemos poner en práctica estas claves:

1. Ejercicio físico moderado
Permite regular el exceso de activación del sistema nervioso y propicia un cansancio sano y un mejor sueño. Busca preferiblemente un deporte que te divierta. Pero no solo hacer deporte puede ayudarnos a sentirnos menos ansiosos, también realizar actividades que requieran movernos, como puede ser caminar, pasear, jugar con los niños, planear actividades, etc.

La pasividad alimenta la ansiedad. ¡Gasta el exceso de energía que tienes en tu organismo! ¡Muévete!

Todos/as necesitamos dedicar tiempo a actividades que nos hagan sentir bien. Además de mejorar nuestro estado anímico, sirven de ayuda para sentirnos menos ansiosos.

¡Dedícate tiempo para momentos agradables, se feliz!

2. Sueño
Cumple con una higiene del sueño adecuada, acuéstate y levántate siempre a la misma hora, cumple con las horas recomendadas de sueño .El cuerpo humano necesita reponer energías día tras día.El descanso es necesario para darle un respiro a nuestra mente.

3. Alimentación
Moderada en cantidad y equilibrada en calidad, ayuda a equilibrar los desórdenes gástricos relacionados con la ansiedad.

4. Desaceleración
Intenta reducir el ritmo de tu día a día, caamina más pausadamente, come más lento, usa el fin de semana para reducir el ritmo. También es recomendable buscar 15 minutos al día para dedicarte a ti mismo.

5. Planificación
Planifica tu día a día con una agenda, tus horarios de trabajo y ocio, tus responsabilidades y tareas, y sobre todo tus necesidades, que intentarás cubrir.

6. Técnicas de relajación
Utiliza la respiración abdominal para relajarte física y mentalmente e ir tomando el control de la situación. Si respiras pausadamente te ayudará a equilibrar el organismo y recuperar las energías necesarias para hacer frente a tu día a día.

Practícala, repítela con frecuencia y notarás sus beneficios

7. Sexualidad
Las prácticas sexuales satisfactorias, procurando una atracción y un cuidado mutuos, también son eficientes contra la tensión acumulada.

8. Actividad social sana
El retiro y el aislamiento no siempre tranquilizan, por lo que debes buscar actividades sociales satisfactorias, informales y divertidas. Busca lo positivo de cada situación, esfuérzate por querer seguir adelante y saber que lo que piensas influirá en cómo te sientes. Quizás no puedas elegir lo que te ocurra, pero si puedes decidir cómo reaccionar frente a ello.

Expresa cómo te sientes a menudo, no esperes a estallar, cuenta tu malestar cuando éste aun sea de baja intensidad. Muchas personas se esfuerzan por controlarse intentando a toda costa que las emociones no aparezcan, temiendo que los demás se den cuenta. A veces, el temor a parecer más débil o bien a preocupar a tu entorno te llevan a contenerte, pero este esfuerzo por llevado al extremo resulta inútil y aumentará aún más la tensión emocional , terminando por explotar de forma brusca y descontrolada, a veces con un enfado desmedido, no poder dejar de llorar, un ataque de ansiedad, etc.

No acumules tensiones, ¡Desahógate con frecuencia!

9. Ayuda psicológica
El psicólogo aportará las herramientas necesarias para aprender a reducir nuestros niveles de ansiedad, técnicas de relajación, control emocional.

10. Ayuda farmacológica
Si los síntomas de la ansiedad o las consecuencias que reporta en trastornos psicosomáticos son demasiado desagradables o invalidantes, es posible recurrir a una ayuda farmacológica, siempre visitando al médico de cabecera y siguiendo sus recomendaciones.